Magma Melodica, Ital & Vital

La creación independiente tiene sus tiempos y da sorpresas. Hace años, colaboré a la melódica en esta pieza onírica, medio dormida, medio hipnotizada. Ahora lo tengo en mis manos en forma de single. Y con la ilusión de formar parte de esa Melodica Trilogy de Alchemy Dubs. En esta ocasión, amasada por la locura y genio de Ital & Vital (Ojah & Puppa Shan). Trabajo artesano este de la música. Y en manada.

Un cuento Propio, el ‘making of’

Para escuchar ese cómo se hizo, ese detrás de las orejas, de Un Cuento Propio dos‘ habría que remontarse más de un año atrás e incluir tareas inclasificables: reuniones, ánimos, ideas, llamadas, energías, insomnios, cólicos, risas. Luego están esos créditos más asignables pero que al escribirlos se les despoja un poco de su afecto. Porque hacer esto con mis amigas de Pandora no es sólo un trabajo, es un fenomenal berenjenal en el que nos metemos con todo nuestro amor. Poniendo el seso y mondongo. Y lo que haga falta.

Y aunque Un Cuento Propio no es sólo lo que se escucha (para muestra, las bellas ilustraciones de Irene Cuesta), quiero dedicar unas mínimas líneas a eso que hace vibrar nuestros tímpanos, que se propaga por martillo, yunque y estribo. El medio físico de estas historias musicales nuestras y vuestras. Porque nada sonaría como suena si no fuera porque Santi Mijarra es una pieza más de este pequeño gran equipo.

Ya que estamos en el cómo se hizo diré que aunque yo me he encargado de la composición de las canciones (música y letra), Santi es quien le da vida  programando baterías y tocando guitarras, bajos. Metiendo sintes con sombra de ojos fluorescente y hombreras. Las hace sonar. Productor independiente de música reggae, con sello sonoro propio, autodidacta, generoso hasta el tuétano, innovador. Se deja arrastrar con proyectos que sabe que nacen de ilusión pura. Por continuar, os contaré también que una vez que gracias al alquimista la canción ya empieza a existir, cada uno ya va interpretando su parte con voces, teclas, cuerdas, toses. Y el tándem  funciona no sólo en las canciones sino que la BSO, aunque me toca componerla, es integrada en cada historia por él y su atenta escucha.

Así que, créditos legibles aparte, quería reconocerle un poco de la inmensa parte que le toca. Igual que a las voces que aquí podéis escuchar diciendo paparruchas, haciendo pedorretas y fabricando trabalenguas. Esas voces que hacen que Un Cuento Propio se levante y ande. Y fabule. Una y otra vez, siempre que haya alguien dispuesto a escuchar.

Os dejo pues con esta pieza para voyeristas que probablemente hará sólo gracia a los/las protagonistas de los gazapos, pero es que nos gusta compartir nuestras miserias y divertimento.

Cuaderno Sonoro # 4. Ana Tijoux y los puntos cardinales

Imposible no elevarse escuchando este colorido trallazo de Ana Tijoux y Shadia Mansour, inevitable unirse a esa celebración de dignidad y reivindicación y, por qué no, de querer formar parte, de levantarse con ellas. Aunque está claro que ambas no hablan en términos estrictamente geográficos, quisiera partir de ‘Somos Sur’ para desbarrar un poco sobre conexiones identitarias.

Porque ¿cómo trazar discursos comunes entre coordenadas alejadas o incluso dispares? En un momento en el que mientras las responsabilidades políticas se desdibujan, y el mercado y sus dictadores, determinan lo que vale nuestra vida (o sea, muy poco o nada) para sacar rendimiento económico propio, resulta crucial entenderse con quien también está excluido de este grupo ‘manejador’. ¿A alguien le queda alguna duda de que si tiene que haber una guerra en el sur de Europa o donde sea para restablecer un equilibrio de intereses/capitales de vaya-usted-a-saber-quién, la habrá? Y sin llegar al extremo de la guerra, violencia cotidiana: desahucios, exclusión social, xenofobia, violencia machista, expolio, alarma terrorista vs recortes de libertades, etc… ¿Y cómo averiguar si la ciudadanía de a pie cuestionamos este paradigma, seamos de donde seamos? Yo, nacida y criada en este país, creo ser consciente de que la calidad de vida de la que he disfrutado (y disfruto) de un sistema que, por ejemplo, ha promovido la especulación inmobiliaria o la destrucción del medio natural. Pero ¿quiere eso decir que esté de acuerdo o que no prefiera que haya una redistribución de la riqueza? ¿Podríamos estar de acuerdo, por ejemplo, una mujer mapuche y yo sobre la política de uso de los recursos naturales del lugar donde viven? ¿Piensan todos los alemanes como la Merkel? ¿Y qué ocurre con eso casi 50 millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en EEUU? El capitalismo voraz genera sures a lo largo y ancho del planeta, y algunas brújulas no sirven. Por extender la metáfora, no habría deportaciones (mecanismo por el que a una persona se le arranca de su propia vida por no tener sus papeles en regla) sin la connivencia de los países de origen y a un precio oculto. Así que, escuchando el (por supuesto) legítimo himno de combate ‘Somos Sur’, me pregunto si existe esa identidad enmascarada en tantos rostros, tantas voces, que desean una nueva hoja de ruta frente a esa maquinaria que fracasa para satisfacer la dignidad de una mayoría. Me descubro soñando con la vibración de ese ritmo posible, y con qué tal vez, un día lo bailemos.

Música por un amor libre de violencia

Música para sentirte poderosa, para serte sincera, para recomponerte cuando te ha roto, para seguir caminando, para encontrar alianzas, para quererte…

Porque la música es capaz de tocar esas cuerdas que hacen vibrar las diferentes armonías del amor.

Porque es buenos celebrarse, porque en compañía las amarguras se superan, los triunfos se saborean mucho mejor.

Por todos eso, interpretaremos (Javier Ochoa a la guitarra y yo a la voz) canciones por una amor libre de violencia en sus múltiples expresiones. Para ello pediremos prestado el genio de increíbles mujeres que, desde su lugar, cantaron inspirando a muchas generaciones. Ellas son: Nina Simone, Leslie Gore, Mari Trini, Alaska, Julieta Venegas, Ruth Brown, Aretha Franklin, Lila Downs, Viky Larraz (Olé Olé) y GLoria Gaynor. Todo un abanico de emociones y estilos.

Esperamos que os guste.

Gracias a la producción de Pandora Mirabilia.

La cita:
Dónde: Centro cultural Rafael de León (Isla de Ons, 14)
Fecha: 27 de noviembre, 19h.

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Un Cuento Propio 2 en Radio 3

Cuentopropio2Sí, seguimos enfrascadas en Un Cuento Propio 2, seguimos soñando con autoeditar un nuevo disco con historias infantiles para escuchar y cantar. Cuentos que desafían los estereotipos de género, de clase, de raza. Cuentos escritos a muchas manos, sacados adelante con la colaboración de tantas y tantas otras manos. Cuentos ilustrados por la mirada de Irene Cuesta.  Ayer, dos de las participantes de este proyecto colectivo tuvimos el placer de charlar y sonar en las ondas de Coordenadas, Radio 3. Por si estás pensando en colaborar y hacer posible esta edición, dale una oportunidad y escucha pinchando este enlace (a partir del minuto 39):http://www.rtve.es/drmn/embed/audio/3365439

París: la fraternidad herida

Frecuencias en Tamrat Records

Bass Culture es un programa de reggae que ha sonado desde Radio Almenara durante más de diez años. Años de investigación, enriquecimiento y generosidad. Porque la radio da. Cuando Santi Mijarra (selecta’ y productor de Bass Culture Players) me pasó uno de sus ritmos, quise homenajear ese ‘tras-el-biombo’. Porque desde el pequeño cubículo en algún lugar de una ciudad,  quienes hace radio amplifican su pasión y conocimiento para alimentara quienes escuchan al otro lado. Porque sintonizas y conoces, disfrutas. Porque nada puede contra la frecuencia de los sonidos rebeldes.

Un placer presentar mi última colaboración con Bass Culture Players, que además, lo podré pinchar en mi tocadiscos.

tamrat

BRAND NEW 12″ TAMRAT RECORDS 002 !!! OUT NOW !!! contact / info / media files and copies – tamratrecords@gmail.com

camela o camila

[anécdota verídica]

Un mantero le dice a otro (en wolof, claro):
– tío, ¿sabes que camela va a dejar que vendamos sus CDs en la manta?

y el otro
-¿camela? ¿en serio?

-sí, sí, una excepción para que no podamos acabar en la cárcel

-ahhhh….pero esa no es Camela, es Camila, una colega nuestra…

-Oh, pues no la conozco..

(ndai san)

más sobre esto aquí y aquí

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Pogo de criaturas

Era el final de la actuación. Por aquel entonces lucía un panzón de ocho meses. Mofletes ardiendo y empapada en sudores. Apenas cinco canciones frente al público más exigente. Había pasado por todo, desde berridos a lo hooligan hasta grititos a lo Teresa Rabal (i.e. ¡venga niños!). Desde el otro lado: ojos como platos clavados en mi jeta, entretenimiento con el dedo en la nariz, sonrisas, boca abierta mirando al techo. Mi sobrino Ramón en pelotas instigando al personal (no cuenta, se desnudó en cuanto comenzó el bolo). Algo sucedió, tocamos ‘Aprender a leer’ a lo rock’n’roll. Madres y padres se levantaron, suele ser una de sus favoritas. Cuando a menudo me felicitan por las canciones siempre me pregunto, ¿también les gustarán a las criaturas? Pero algunos cachorros y cachorras se animaron. Se levantaron, bailaban, saltaban. Entonces la vi en medio del desbarajuste. Era una niña rubia, con coletas, medio metro, no la conocía de nada. Me miraba balanceándose un poco y cuando yo canté ‘quiero aprender a leer y a escribir lo que me pasa por la cabeza’ sus labios siguieron de forma precisa la última parte de esta frase. Se la sabía. Oh maravilla. Ahora incluso me parece haberlo soñado. ¿Se la sabía? Momentazo para apuntar en el cuaderno de inolvidables, sin duda. Hacer música para niños es de las cosas más increíbles que he hecho nunca.

[más sobre Un cuento propio aquí]

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Presentación de Un Cuento Propio en Traficantes de Sueños. Febrero 2015.

Cuaderno sonoro # 3. De chicas y grupos.

Escribí este texto participando en un taller de escritura de Helvéticas. Todo empezó en una intervención dentro del programa de radio Barrio Canino. Hoy lo comparto y brindo por el debate. ¿Nos ponemos a ello?

Estábamos en plena entrevista. Mis orejas ardían bajo los cascos, y los nervios habían ido poco a poco soltándose. Las risas, las miradas amables, la rapidez del ritmo, y ese micrófono delante de mi boca. Bueno, dinos qué opinas, ¿te parece que hay machismo en el mundo de la música independiente? Me paraliza la gigante pregunta. Uf – digo– eso es algo a lo que no se puede responder así rápidamente. Pero sí, claro que hay machismo. Enseguida pienso en mis compañeros de grupo, de ensayos, de mil aventuras y desventuras. Y me preocupo un poco. No quiero hacerles daño. Pero igual que yo misma no estoy exenta, mis compañeros y mis amigos tampoco. Que yo sepa, no existe tal coto libre de machismo, ese reducto donde mujeres y hombres no arrastramos ni ejercemos convenciones tan dominantes en el resto de espacios. Y con esto no hablo del término en un sentido burdo que ni yo ni mi círculo de confianza consentiría de ninguna forma. Mis amigos lo son porque me tratan bien. Pero para empezar, hay que reconocer la evidencia. Las mujeres somos minoría en los locales de ensayo, en los escenarios. O por lo menos lo hemos sido casi toda la vida y ahora parecemos asistir a un cambio.

Me cuesta mucho nombrar los desafíos que yo, como cualquier otra mujer, enfrento en la cotidianidad del hacer musical a escala casera (que es la única que conozco de cerca). Pero algo dentro de mí sabe que esto es así. Y al hilo de Elena Cabrera, es algo de lo que hay que hablar, por la cuenta que nos trae. Y no es fácil. Porque todo esto va mucho más allá de que mis compañeros me valoren, me quieran, me traten de igual, me consta que así es. Hay ciertas preguntas, bien golosas, a las que habría que hincar el diente. Cuestiopunkmarilynnes que van desde obviedades como ¿Si no me visto sexy o estrambótica para actuar, soy menos apetecible incluso artísticamente? ¿Una bajista es deseable porque es una virtuosa del “sin trastes”, o lo es por su rareza, como lo serían un leopardo de las nieves? Que conste que no pretendo deserotizar la música, que para mí, es pura sensualidad, pero hay ciertos imaginarios que presionan a la hora de desplegar nuestra auténtica personalidad artística. Otras preguntas se entrelazan en sutilezas como ¿Si en nuestros debates tiendo a escuchar más que a hablar, ¿es por mi forma de ser o porque en ambientes con exceso de hombres es mucho más difícil meter baza y me he acostumbrado? o, si en algún momento he sentido que soy poco insistente en aportar mi yo musical en el grupo, ¿es una forma de enriquecer al proceso colectivo o de mantenerme más cómodamente en segundo plano? ¿esto me da igual o me molesta? Existen también temones que quisiera compartir con otras chicas como, por ejemplo, ¿nos gusta ser diferentes al resto? ¿Originales, no asociadas a lo tradicionalmente femenino? ¿Por qué? ¿Cómo hacer música puede no pertenecer al espacio de las mujeres y/o suponer salirse la norma en algún momento? Porque asumir que la música está más alejada de la órbita femenina de forma natural me parece una teoría esperpéntica.

Y con permiso, un paralelismo. Chimamanda Ngozie Adichie, quien en su última novela escribe sobre el racismo y la negritud, abre la siguiente pregunta para desarmar el discurso de los blancos que niegan el racismo: al no haber conseguido ese trabajo, haber recibido un mal trato en una tienda, etc…¿cuántas veces te has preguntado que esto se debía al color de tu piel? Hago un poco esta llamada para que los hombres que lean este texto entiendan nuestra inquietud. A mis queridos compañeros con los que espero seguir compartiendo muchos años, ¿alguna vez, para cualquier cosa relacionada con algunas de las preguntas lanzadas, habéis pensado que el ser hombre pueda tener algo que ver? Yo sí. Aquí y en casi todo lo que hago. No es paranoia, no es autocomplacencia, ni es mirarse el ombligo. Es que las mujeres, en la música y en otros tanto lugares, aún vivimos en la frontera.